sábado, 20 de febrero de 2010

Ventajas de la carne


El llanto es como tener un orgasmo. Gracias.
Te sobreviene sin que puedas controlarlo,
aunque ya lo preveías.
Lo exprimes hasta la última gota, lo consumes hasta estar saciado, vacío y lleno a la vez.
Tu cara adopta muecas que serías incapaz de reproducir.
Pierdes la noción del tiempo y, además, te importa una mierda.
Tu mirada se emborrona, se extravía.
Te emborrachas de impulsos. El ritmo de tu respiración se acelera y se vuelve irregular.
Te dejas empujar a tu propio pozo oscuro.
No tienes ni voluntad, ni fuerza, ni control alguno.
Sólo sentimientos y fluídos.
Caes. Te crees que te mueres, pero no.
Resulta que resucitas, y todo se ve diferente.
Y eres como ese aire repentinamente puro que aparece después de las tormentas.

Cada llanto y cada orgasmo es una pequeña muerte, un pequeño infierno de placer y libertad que se libera para que después, por un instante, antes de que pase el efecto, podamos ver el mundo como si fuera la primera vez.
Y por eso ambas cosas son, en cierto modo, adictivas.
Y maravillosas.
Gracias.

1 comentario:

lulita dijo...

holaa
pues es en vigo, Pontevedra, son en el Castro y en el museo del mar

http://www.museodomar.com/gl

http://www.vigoenfotos.com/r_castro_1.html

muaaa leere con calma tus textos q tienen ,muy buena pinta